Reloaded everytime
¿Por qué los cambios aterran?
No siempre he tenido el trabajo que tengo, antes hice otras cosas, cambié de carrera 2 veces, estuve haciendo invitaciones y cosas para eventos sociales por 2 años, también viví del freeance, el diseño me hizo ser parte de un concurso de licitación gubernamental muy importante y uno de mis diseños es marca registrada. Y no siempre he tenido el cabello rosa. En realidad lo tengo negro y me encanta como se me ve oscuro. También he sido un pony de colores y he maltratado tanto mi cabello que decidí cortarmelo tan cortito que parecía Paquita La del Barrio (si, casi pesábamos lo mismo, o bueno no, estoy drameando ja) Ahora estoy cuidandome, uso bloqueador solar e invierto un poco de mi dinero en cuidados para la piel, en Playa estoy dejando que mis piernas pálidas tomen un bronceado espectacular. Mi vida en solo se va a transformar aún más, la idea de tenerme me revienta de alegría y de miedo también pero a ese trato de no pelarlo.
Todos en algún punto hemos evadido los cambios. Cuando nacemos, somos una hoja en blanco, totalmente limpia e cualquier tachadura o enmendadura; estamos listos para lo que sea, no tenemos idea del tipo de familia a la que estamos llegando, si nuestra vida va a ser de lujos, o de pobreza, y eso no parece importar en lo más mínimo. Ningún bebé está estresado por qué va a ser e ellos el día de mañana. Por más difícil que sea la vida que le aguarda, su cerebro no tiene la capacidad de pensar más allá de su presente.
Al crecer, todo esto cambia radicalmente. Vamos llenando nuestra vida de experiencias, de retos, de rutina, recuerdos, presiones sociales, entonces sin darnos cuenta estamos viviendo una realidad basada en la realidad de otros producto de cómo deberían ser las cosas.
Todos lo vivimos de una forma u otra, en unos es mucho más obvio. viven en pos de la herencia familiar y nunca se cuestionan qué es lo realmente les gustaría hacer de sus vidas. En automático se enfrascan en el rol que les toca. Quizá si pensaran un poqui descubrirían qe su sueño de vida probablemente no incluye ese plan y es totalmente válido.
La vida fluye de formas bien raras y la mente aún más.
Yo no he estudiado nada que tenga que ver con el análisis de la psique, sin embargo a partir de muchas cosas que han pasado en mi vida, me he visto obligada en algunas ocasiones y otras por gusto, en leer, preguntar al respecto. He entendido que a la mente le gustan las situaciones conocidas, lo familiar y que le encanta hacer cosas que ya sabe cómo van a terminar. Es muy simple, ¿Por qué prefieres el mismo camino para llegar a casa? ¿Por qué buscamos personas que sean parecidos a nosotros de alguna forma? Sencillo, a nuestra mente nomás no le gustan las sorpresas, si por ella fuera todo sería predecible, aburrido, pero seguro.
Lo cagado es que la vida es totalmente volátil y simplemente no sigue una rutina como nuestra mente, trata de retarnos con nuevas experiencias.
En nuestra vida amorosa uno de los grandes alicientes para seguir con alguien es la rutina, simplemente preferimos quedarnos en relaciones que no funcionan por miedo a la soledad y enfrentarnos a algo nuevo, a empezar de cero... O bien, nos quedamos en trabajos que detestamos porque están cómodos, porque ya sabemos de qué va y qué flojera comenzar en otro lado. Nuestra cabeza trata de convencernos de que la vida idónea es esa donde todo está estático y bien acomodado; pero, ¿realmente eso es perfecto? Nada más falta echar ojo a la naturaleza y darnos cuenta que todo está en constante movimiento, siguiendo el ciclo sin fin -inserte aquí la canción del Rey León-
Como humanos del planeta Tierra, vivimos en el ciclo, cambia la piel, nuestro peso, modificamos nuestras horas de sueño, entramos en depresión, nos ponemos horny, queremos ser monjes, somos extremadamente felices, otras tantas odiamos al mundo... Me gusta pensar que somos como olas de mar, que cada uno fluye a su ritmo, con un compás que no es parecido a otro pero que crea armonía con las otras olas. El tema es que en algún momento nos convecemos que dejarnos fluir no es lo correcto y nos convertimos más en piedras estériles que en agua.
Cuando algo se mueve en nuestra vida nos resistimos; cuando nuestras emociones quieren escaparse de nuestro pecho tratamos de ocultarlas. La vida siempre nos da señales muy concisas de cambio que la mayor parte de veces ignoramos, y luego nos preguntamos por que pasa equis cosa. Muchas de esas cosas son por falta de fluidez, así de sencillo.
Hoy escribo esto porque los cambios siguen como constante en mi vida de un tiempo para acá. Siento que algo en mí cerro un capítulo y está por abrir otro. No voy a negar que los cambios que se están dando me dan miedo y me angustian porque soy bien dramas, pero a la vez me dan emoción extrema porque representan la oportunidad de crecer en solitario.
Me dijeron hace unos días que al cambiar el color de mi cabello y mi forma de shinnearme habían perdido interés en mí. El comentario me dio mucha risa y al mismo tiempo me causó mucho asombro. Es bien sabido por todos, que mi seguridad y autoestima incremento exponencialmente en el 2017, mucha gente ama mi cabello rosa, sin embargo muchas veces ni me acuerdo que lo tengo de ese color. Es sólo cabello, que esta teñido de cierta forma y ya. Yo no soy mi pelo, eso no me define, ni debe hacer que las personas que se suponían cercanas comenzaran a alejarse por mi nueva apariencia física. El cabello no es lo que me define hacia adentro. Y el día que me lo quiera cambiar lo voy a hacer sin mayor explicación, como cuando me lo pinte de azul.
"Yo soy una mujer de 26 años, que diseña y es encargada regional de una tienda. Tengo este blogcito. Mi cabello es rosa y está en proceso de crecimiento, me visto cada vez más femenina porque los vestidos me sientan bien."
No siempre he tenido el trabajo que tengo, antes hice otras cosas, cambié de carrera 2 veces, estuve haciendo invitaciones y cosas para eventos sociales por 2 años, también viví del freeance, el diseño me hizo ser parte de un concurso de licitación gubernamental muy importante y uno de mis diseños es marca registrada. Y no siempre he tenido el cabello rosa. En realidad lo tengo negro y me encanta como se me ve oscuro. También he sido un pony de colores y he maltratado tanto mi cabello que decidí cortarmelo tan cortito que parecía Paquita La del Barrio (si, casi pesábamos lo mismo, o bueno no, estoy drameando ja) Ahora estoy cuidandome, uso bloqueador solar e invierto un poco de mi dinero en cuidados para la piel, en Playa estoy dejando que mis piernas pálidas tomen un bronceado espectacular. Mi vida en solo se va a transformar aún más, la idea de tenerme me revienta de alegría y de miedo también pero a ese trato de no pelarlo.
Todos somos mucho más de lo que creemos que somos. Esa magia es la de estar vivos y ser fantásticos con tantas capas por descubrir.
Cambiar es parte del plan, es lo que alimenta al alma Es lo que TENEMOS que hacer, pero también es algo que DEBES QUERER.
Luz


Hermoso ser humano.
ResponderBorrar