El rol model fallido :)
Antes ese rollo del amor propio me parecía una jalada y no porque dudara de su existencia, más bien me parecía algo totalmente lejano. Al pensar en el amor propio, de inmediato me visualizaba frente a un espejo decretando cosas bonitas y convenciendo a mi interior que mis pocaschichis eran lo máximo y que estaba súper agradecida por cada una de las lonjitas que habitan mi abdomen.
Ilusamente creí también que el amor propio era algo que sucedía de repente, o al lograr llevar una vida de ensueño; hacer ejercicio diario, tomar una clase divertida y fuera de lo común, leer los libros más interesantes, ser sexy, espontánea y real obviamente con el mejor humor del mundo, siempre optimista. Con proyectos de trabajo que me llenen de vida y que me hagan sentir plena, ser la mejor amiga que siempre está para escuchar y a la vez es mega divertida y llena de aventura... Claro que si lograba todo eso, ¿cómo rayos no me iba a amar? ¿Cómo no amar a ese super rol model?
Entonces cuando llegué a Playa le eché un chingo de ganas y todavía cuando me cansé le di un empujoncito más y siento romper sus expectativas porque claramente no lo logré. Si bien, en muchas ocasiones he estado rota, esta vez después de intentar ser el rol model que me había propuesto y que no logré me di cuenta que ni siquiera había desarrollado eso del amor propio.
Después de ir a terapia, he comprendido que el amor propio no nace de ser perfecta, más bien viene de realmente aceptar y encontrar paz con lo que eres, si suena super sencillo pero requiere muchas agallas entender esta realidad. Básicamente porque siempre estamos comparando nuestra vida con la de los demás, con celebridades, modelos, bloggers y todas esas personas con "vidas perfectas" que a la distancia parecen ser mejores.
Sólo voy a decirles que cuando comienzas a amarte a ti misma te empoderas muuuy cabrooón. Es hasta revolucionario, ja ja ja ¿ y cómo le hice? pues bien, me hice consiente de un par de cosas. Nadie es perfecto, solo hay personas que esconden sus defectos mejor que otras.
También he estado aprendiendo a dejar de vivir en automático, a detenerme a preguntarme ¿estoy bien? ¿vale la pena? hacer un check-in personal, que yo logro hacer a través de escribir, dibujar y en mis paseos en bici.
Me doy chance, en general soy malísima para esperar, pero poco a poco me voy teniendo paciencia, entiendo mis limitaciones para no morir en el intento, sobre todo en los momentos difíciles. Ser perfecta es una mera ilusión, lo realmente sustancial es hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos.
Aprendo a priorizarme, la última vez que viaje en avión de regreso a Cancún, mientras daban los primeros auxilios, tome como metáfora eso de: primero te pones tu máscara de oxígeno y después ayudas a quien tienes a un costado. Uuuuta que trabajo es entender eso, aún estoy en una batalla interna por defender mis espacios y no sentirme egoísta cuando pido cosas para mí, como no pasar 12 horas en la chamba porque simplemente no solamente soy una máquina que trabaja todo el tiempo. Ahora estoy entiendo que es mi derecho tener mis espacios y que no está mal, que no me hace menos responsable, ni le fallo a nadie por necesitar espacios sólo para mi.
Las felicitaciones y reconocimientos me encantan, pero también descubrí que pocas veces me he celebrado. Aplaudirse y felicitarse por lograr cosas es muy enriquecedor y satisfactorio. No todo es enfocarse en remediar lo que estamos haciendo mal, también hay que voltear a lo que esta fluyendo chido y a abrazar las cosas que están alegrando mis días. Esto poco a poco va haciendo que empiece a amar mis pocaschichis, osea no tanto así, pero he decidido que no le voy a tirar mala leche a mi apariencia física porque al final mi genética o mi falta de condición física no tienen la culpa de los cánones tan superficiales y absurdos de nuestros días...
Ilusamente creí también que el amor propio era algo que sucedía de repente, o al lograr llevar una vida de ensueño; hacer ejercicio diario, tomar una clase divertida y fuera de lo común, leer los libros más interesantes, ser sexy, espontánea y real obviamente con el mejor humor del mundo, siempre optimista. Con proyectos de trabajo que me llenen de vida y que me hagan sentir plena, ser la mejor amiga que siempre está para escuchar y a la vez es mega divertida y llena de aventura... Claro que si lograba todo eso, ¿cómo rayos no me iba a amar? ¿Cómo no amar a ese super rol model?
Entonces cuando llegué a Playa le eché un chingo de ganas y todavía cuando me cansé le di un empujoncito más y siento romper sus expectativas porque claramente no lo logré. Si bien, en muchas ocasiones he estado rota, esta vez después de intentar ser el rol model que me había propuesto y que no logré me di cuenta que ni siquiera había desarrollado eso del amor propio.
Después de ir a terapia, he comprendido que el amor propio no nace de ser perfecta, más bien viene de realmente aceptar y encontrar paz con lo que eres, si suena super sencillo pero requiere muchas agallas entender esta realidad. Básicamente porque siempre estamos comparando nuestra vida con la de los demás, con celebridades, modelos, bloggers y todas esas personas con "vidas perfectas" que a la distancia parecen ser mejores.
Sólo voy a decirles que cuando comienzas a amarte a ti misma te empoderas muuuy cabrooón. Es hasta revolucionario, ja ja ja ¿ y cómo le hice? pues bien, me hice consiente de un par de cosas. Nadie es perfecto, solo hay personas que esconden sus defectos mejor que otras.
También he estado aprendiendo a dejar de vivir en automático, a detenerme a preguntarme ¿estoy bien? ¿vale la pena? hacer un check-in personal, que yo logro hacer a través de escribir, dibujar y en mis paseos en bici.Me doy chance, en general soy malísima para esperar, pero poco a poco me voy teniendo paciencia, entiendo mis limitaciones para no morir en el intento, sobre todo en los momentos difíciles. Ser perfecta es una mera ilusión, lo realmente sustancial es hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos.
Aprendo a priorizarme, la última vez que viaje en avión de regreso a Cancún, mientras daban los primeros auxilios, tome como metáfora eso de: primero te pones tu máscara de oxígeno y después ayudas a quien tienes a un costado. Uuuuta que trabajo es entender eso, aún estoy en una batalla interna por defender mis espacios y no sentirme egoísta cuando pido cosas para mí, como no pasar 12 horas en la chamba porque simplemente no solamente soy una máquina que trabaja todo el tiempo. Ahora estoy entiendo que es mi derecho tener mis espacios y que no está mal, que no me hace menos responsable, ni le fallo a nadie por necesitar espacios sólo para mi.
Las felicitaciones y reconocimientos me encantan, pero también descubrí que pocas veces me he celebrado. Aplaudirse y felicitarse por lograr cosas es muy enriquecedor y satisfactorio. No todo es enfocarse en remediar lo que estamos haciendo mal, también hay que voltear a lo que esta fluyendo chido y a abrazar las cosas que están alegrando mis días. Esto poco a poco va haciendo que empiece a amar mis pocaschichis, osea no tanto así, pero he decidido que no le voy a tirar mala leche a mi apariencia física porque al final mi genética o mi falta de condición física no tienen la culpa de los cánones tan superficiales y absurdos de nuestros días...


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