Honrar té
Cada año que pasa estoy en un mood
diferente respecto a mi padre, en esta ocasión no dejó de pensar en ¿Qué
pasaría si papá estuviera aquí? Cuando era más joven creía que su ausencia no
había mermado nada en mi esencia, en mi forma de vivir la vida pero con el
tiempo me di cuenta que mi papá me hacía más falta de lo que decía. En un
inicio mi blog estaba lleno de mi padre, sin embargo aún no dimensionaba el
verdadero dolor que me generaba su partida. He olvidado un par de veces la
fecha en la que dejo de respirar, olvidé el escalofrio que recorrio mi piel al
escuchar a mi tía y a mi abuela decir: Abraham ya esta muerto. Sólo recuerdo
que pensé: Ahora si ya valió madre y en automático comencé a hablar por
teléfono para comenzar el proceso del servicio fúnebre.
Hoy hablo menos de mi padre, en
ocasiones me considero mala hija porque no le pregunté mas cosas, porque no
supe realmente quien era Abraham, mi papá hablaba muchísimo, seguramente hasta
más que yo. Siempre quise ser como él, recuerdo 3 pláticas en particular: la
primera cuando me dijo que desde el momento en el que me tuvo en sus brazos
supo que yo iba a hacer cosas importantes, que sintió ese palpitar fuerte que
le salía del pecho. La segunda cuando me contó sobre la forma en que conoció a
mi mamá y cómo supo que se quería casar con ella. La tercera no es tan bonita,
porque fue en tono de preocupación, tenía miedo de que lo tremendamente
parecidos que éramos, me acuerdo que me dijo que a mi nada me detenía, que era
extremadamente necia y que se había dado cuenta que en algunas cosas era más
fría y calculadora que un hombre. Su advertencia llena de ternura fue: No
olvides que eres mujer, que eres muy lista y que vales mucho la pena. Tu eres
como yo, pero bonita…
Hubo unos meses que papá y yo
peleamos mucho, consideraba que el era muy injusto conmigo, que no me dejaba
ser libre ahora entiendo que trataba de cuidarme, seguramente me hubiera
evitado muchísimos madrazos emocionales si no hubiera pasado por alto sus
consejos… pero no lo hice, mis locos años de juventud los pase alejada de mi
familia, intentando sortear la vida a como podía, ocultando –nuevamente- el
duelo de mi padre, porque desde que comencé a hacer esa llamada diciendo: abue,
mi papá ya murió, ahí suprimí por completo el dolor, no me di permiso de decir
realmente lo que pasaba, odio mucho viajar en autobús de Qro a Mex. Realmente
lo detesto, siempre termino llorando en silencio, recordado el camino a un lado
de mi tía, en estado zombie, sin poder creer que papá ya se había ido.
Ya casi son 10 años, ayer lloré sin
pensar, realmente me dolía el alma, extrañaba tanto a mi papá que moría por
esos abrazos de oso, por escucharlo cantar esas canciones raras que
improvisaba. Todavía cuando estoy emocionada por algo tarareo la canción de los
días especiales. ¡Ay Abraham, me dejaste un chingo de recuerdos! Tengo un
archivo de fotografías y audios mentales tuyas en mi corazón. Tus risas, tus
abrazos un domingo por la mañana; tu cara de monstruo con los ojos bien
abiertos mientras me hacías miles de cosquillas, tu cara de enojado cuando
tratabas de explicarme el mundo porque realmente te importaba que me quedaran
claras las cosas, tus diálogos sobreactuados de los Simpson, tus brazos
cruzados escuchándome atentamente aunque fuera tonto lo que te decía. Tu cara
de felicidad cuando llegabas a casa con regalos.
no hay palabra o gesto tuyo que no
me haya aprendido de memoria, tu clásico Ximeosin mientras tallabas tu mano
sobre mi cabello. Me rehúso a olvidarte, porque así siento que no desaproveché
tanto los días a tu lado Aún no sé si te encuentre después, por eso me aferro
con todas mis fuerzas a aprenderte, a memorizarte, a amarte, para siempre tener
marquitas tuyas por todos lados, que siempre hayan rastros que me regresen
siempre a ti.
Mamá me dio la vida pero fuiste tu
el que me enseño a vivirla mejor. Me basta con que siempre vas a ser mi papá,
mi héroe, el hombre que me enseñó el amor más tierno y desinteresado a pesar de
ser la persona más gruñona de la vida. Honro tu memoria, honro todas las cosas
que tuviste que vivir, honro que la vida me haya dejado ser tu hija, honro cada
uno de tus aprendizajes y sobre todo honro poder llevar un cachito de ti y
poder amar como tú y mamá me enseñaron y como sólo tú y yo lo sabíamos :♥


Comentarios
Publicar un comentario